VENTILACIÓN CON RECUPERACIÓN DE CALOR

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En septiembre de 2013 se actualizó el documento DB HE: Ahorro de energía, del Código Técnico de la Edificación (CTE). El propósito de dicha actualización, como de todas las que se han ido haciendo en los documentos del CTE, es acercarnos al objetivo de construir Edificios de Consumo de Energía Casi Nulo (EECN) en el año 2020, tal como impone la directiva europea de eficiencia energética de edificios 2010/31/UE, de 19 de marzo de 2010.

Codigo Tecnico Edificación

 Dicha directiva define los EECN como “edificios con un nivel de eficiencia energética muy alto, cuya escasa demanda de energía deberá estar cubierta, en gran parte, por energía procedente de fuentes renovables”. 

Uno de los documentos del CTE que más atrás se ha quedado en esta aproximación a los EECN es el DB HS 3: Calidad del aire interior, cuya actualización se espera próximamente. Este documento establece cómo deben ser los sistemas de ventilación en el interior de las viviendas, para garantizar unas condiciones higiénicas en la calidad del aire que respiramos. Los caudales y renovaciones de aire que propone, incrementan bastante la demanda térmica en el interior de la vivienda, lo cual resulta contradictorio con el propósito que persiguen los edificios de consumo de energía casi nulo. Si empleamos gran parte de la energía que consume nuestra vivienda en climatizar el aire de su interior y por otra lado, estamos obligados a extraerlo diariamente e introducir aire exterior que necesitamos volver a climatizar ¿no estamos malgastando energía?

Recuperación de calor 4

Es preciso encontrar un sistema de ventilación que combine un alto nivel de confort  térmico, una perfecta calidad del aire y un consumo de energía muy bajo. Buenas noticias: ese sistema existe y se llama ventilación mecánica controlada con recuperación de calor. Son sistemas poco conocidos en nuestro país  pero  que ofrecen  grandes ventajas.

Consisten en dos circuitos de conductos de ventilación de la vivienda: uno de entrada de aire limpio exterior a través de las estancias secas (salón, comedor y dormitorios), y otro de salida de aire viciado interior por las estancias húmedas (cocina, baños, aseos, lavaderos…).  La novedad está en el llamado recuperador de calor que es un intercambiador de energía entre ambos circuitos, que permite extraer la energía en forma de calor del aire que sale, transfiriéndola al aire que entra.

Esto significa que, el aire exterior con el que ventilamos nuestra vivienda, se atempera antes de revertir a las estancias, es decir, en invierno se calienta y en verano se enfría. Por tanto se reduce considerablemente la demanda energética necesaria para climatizar y esto se traduce en una reducción del consumo energético.

Recuperador de calor

Un recuperador de calor puede llegar a tener un rendimiento de hasta el 90%, es decir, consume 1 W por cada 9 W de calor que recupera, por lo que en muchos casos, evita la instalación de sistemas convencionales de calefacción ó refrigeración. El consumo eléctrico de estos equipos se asemeja al de una bombilla.

El recuperador necesario para la ventilación de una vivienda unifamiliar, tiene un tamaño reducido, por lo que puede instalarse en el falso techo de los baños ó la cocina. Además dispone de filtros que controlan los niveles de humedad del aire e impiden el paso de partículas de polen, polvo y otros contaminantes, mejorando considerablemente la calidad del aire que respiramos.

Para optimizar el rendimiento de la instalación, es importante que sea compacta y esté bien aislada, con recorridos cortos y compensados.  Un buen diseño no funcionará correctamente si no se controla además la estanqueidad del edificio, es decir, las infiltraciones de aire no deseadas.

Existe la falsa creencia de que, para que funcione un sistema de ventilación de este tipo, no se pueden abrir las ventanas. Lógicamente, cuando en el exterior hace mucho frío ó mucho calor, no queremos tener esa temperatura en casa. Sin embargo, con los sistemas de ventilación actuales,  no podemos impedir que un determinado caudal de este aire penetre en nuestra vivienda diariamente. En climas como el nuestro, hay días en los que la temperatura exterior puede resultar muy agradable y de este modo, con una ventilación natural selectiva (abriendo las ventanas, por ejemplo, en las noches estivales) contribuimos a mejorar el funcionamiento del sistema de ventilación, cuyo objetivo no es otro que  el confort térmico de sus ocupantes. La diferencia está en que, mediante una buena hermeticidad en la vivienda y una ventilación con recuperador de calor, somos nosotros quienes elegimos cuándo y qué cantidad de aire exterior entra en nuestros hogares.

Actualmente, este tipo de instalaciones, ya tienen precios muy asequibles en el mercado, lo que permite amortizar el coste de la inversión en poco tiempo. Además, la instalación convencional de climatización desaparece o se reduce considerablemente, lo que supone ahorrar por otro lado.

Europa nos ha marcado el plazo: tenemos de cuatro años para que todos los edificios que construyamos, cumplan los requisitos de consumo de energía casi nulo,  por lo que el futuro inmediato  de las instalaciones de ventilación, pasa por el uso de recuperadores de calor ó de  nuevas tecnologías alternativas  que vayan surgiendo, para obtener los mismos resultados.  Nos encontramos frente al reto de trazar el camino hacia los edificios del siglo XXI.

CRISTINA CALLE/ Arquitecto

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